Escribir a mano ayuda a mejorar la memoria


Pintura mural de Pompeya. siglo I d.c.


Por Juana Celestino



Los avances tecnológicos nos empujan a escribir cada día menos a mano, utilizando en su lugar el móvil, el ordenador o la tableta. Este abandono de la escritura caligráfica en favor de la mecanografiada empezará a tener sus consecuencias en los sistemas educativos de algunos países. Mientras en Inglaterra y Francia se impulsa la caligrafía, en EE UU se enseña la escritura a mano solo hasta el primer grado para sustituirla después por el teclado.

En Finlandia, a partir del curso de 2016-2017 escribir con letra cursiva será optativo (los maestros no tendrán por qué enseñarlo) y se dará preferencia a la escritura con letra de imprenta, más fácil de aprender, dedicando así más tiempo a las clases de mecanografía que se impartirán desde el primer año.

Aunque es comprensible la idea de adaptar la enseñanza al avance de las nuevas tecnologías, que podrían llegar a sustituir a los actuales libros y cuadernos, restringir la práctica de la caligrafía no es bien recibida por muchos, que ven cómo las tecnologías han puesto fecha de caducidad a la palabra manuscrita. Con más de 5.000 años transcurridos desde el inicio de los primeros signos cuneiformes en Mesopotamia, la escritura estaría agonizante y a un paso de convertirse en una reliquia del pasado.

Según estudios de la Universidad de Indiana, escribir de puño y letra permite mayor acercamiento íntimo y expresar mejor los sentimientos. En el teclado las palabras serían meras letras estandarizadas que boicotearían el afán expresivo, resultando más impersonal cuando nos dirigimos a alguien a quien amamos. Así, la persona y el trazo caligráfico formarían esa unidad que los latinos llamaban ductus, el canal que une el cerebro con la mano para realizar el trazo. Por otro lado, la redacción de una carta a mano nos distinguiría por el sello personal de nuestros rasgos caligráficos, al tiempo que nos daría más presencia ante el otro, siendo por ello la comunicación manuscrita una importante vía en las relaciones amorosas. 
Al margen del romanticismo, escribir a mano tiene algunas ventajas que los científicos nos han descubierto: ayuda a fijar conceptos y activa la mente. En la Universidad de Princeton California (UCLA), un estudio demuestra que los estudiantes que toman apuntes a mano tienen mejor retentiva que los que lo hacen con ordenadores o tabletas. Además, escribir o practicar caligrafía sería comparable a aprender un idioma, tocar un instrumento musical o dibujar un boceto.

Es cierto que el teclado supone un menor esfuerzo, somos más rápidos y recopilamos más datos al copiar prácticamente todo lo que oímos, pero como autómatas, ya que apenas prestamos atención al significado de las palabras mientras tecleamos. Sin embargo, cuando escribimos a mano, hacemos algo más que registrar la información. Al ser la mano menos rápida que el teclado, tenemos que resumir lo que oímos, hacernos una imagen mental con la información recibida y materializarla gráficamente sobre el papel. De este modo, la mano pone en funcionamiento áreas del cerebro como: escuchar, resumir y seleccionar, que nos llevarán a memorizar mejor la información anotada. También nos permite conservar lo aprendido al poner más atención en la letra manuscrita y en la ortografía (sin un autocorrector que nos ayude), lo que nos permitiría fijar aquello que nos enseñaron en su día. 

La Université Paul Sabatier (Francia) han concluido que niños que aún no sabían leer resultaron ser mucho más hábiles reconociendo letras que habían trazado ellos mismos, en comparación con los que las habían tecleado, porque el trazo con la mano para formar una letra activa zonas del cerebro relacionadas con el pensamiento, el lenguaje y la memoria.
Para los adultos también tendría sus ventajas empuñar un lápiz. Investigadores de las universidades de Princeton y California compararon el aprendizaje de universitarios que tomaron apuntes a mano durante una conferencia con el de otros que lo hicieron tecleando en sus portátiles. Si bien no hubo mayor diferencia en la retención de datos entre ambos grupos, los que usaron lápiz y papel lograron mejor puntuación al responder preguntas que requerían resumir o contrastar ideas que se habían expuesto en la conferencia. Según los autores del informe, esto se debería a que tomar apuntes a mano obliga a enfocarse en lo más relevante y a sintetizar las ideas que se exponen, mientras que al teclear se tiende a hacer una transcripción al pie de la letra de forma automática y sin mayor reflexión.

De momento son mayoría los que piensan que el ejercitamiento de la memoria a través de la escritura a mano debería ser impulsado en las escuelas como un complemento de otras habilidades informáticas. La tecnología también puede ayudarnos a potenciar la memoria, existen aplicaciones, diseñadas por neurocientíficos, que estimulan la atención, la flexibilidad, la velocidad de procesamiento y la resolución de problemas. Pero, ya sea con letra de imprenta o caligráfica, escribir de puño y letra no solo ayuda a fijar conocimientos, también a estructurar el espacio y el pensamiento.

En definitiva, lo importante sería escribir a mano, no tanto con qué tipo de letra.

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